sábado, 15 de noviembre de 2008

A través del tiempo

Hay ladrones de sueños;
que se roban tus más bellos anhelos,
te los quitan mientras duermes
para hacerse para así sus dueños.
Hay estafadores de esperanzas;
que tranzas tus poemas
por caricias extrañas y por monedas ajenas.
Hay sicarios del amor;
que matan por encargo del egoísmo
sin conciencia ni dolor;
son aquellos que dicen nunca tener temor.
Son hombres de papel,
hombres de limón,
hombres que no conocen el vergel
colorido y aromático del amor;
nacido con el sol,
y que duerme protegido en el cuartel del corazón,
esperando silencioso y ansioso,
que un día sin apuro ni apresuro
llegue y aparezca aquella luz del amor
que encandila a la ternura y abstrae a la razón.
Con aquel portador del aroma fresco de la tierra,
con manos fuertes y suaves a la vez
que se puedan conquistar y con quien recorrer estos caminos,
donde no importe la distancia ni la temporada,
solo el recorrido de los recuerdos.
Hombre azul y silencioso
de mirada suave
y voz hecha con las notas del amor,
con brazos fuertes para apoyar,
suaves para mantener, y tersos para sostener.
Con mil caricias para dar en noches de estrellas
con brisas calidas y hierba suave bajo los pies.
Hombre de mil colores, con el corazón hecho canción.
Que busque y sepa esperar,
que llegue y sin pestañar
sepa que en el fondo del corazón esta ese
amor que se guardo;
para aquel tiempo en que el sol volviera a brillar,
para aquel tiempo en donde las aves
encontraran donde anidar y reconocieran
el arrullo del amor hecho canción.
Romylena